viernes, noviembre 07, 2008

Rodrigo Alemán y el Coro Bajo de la Catedral de Toledo


Uno de los mayores tesoros que guarda la catedral de Toledo es el coro Bajo, obra del magnífico y misterioso escultor español Rodrigo Alemán. Nacido en Siguenza en el último tercio del siglo XV, de familia de procedencia probablemente centro europea, de ahí su sobrenombre, ya que en el acta de Bautismo figura como Rodrigo Duque, y fallecido en Plasencia en la primera mitad del siglo XVI. Digo lo de misterioso por la peculiaridad de su obra, ya que plasmaba en sus trabajos todo tipo de animales fantásticos y motivos de temática erótica bastante explícitos, como es el caso de la sillería del coro de la catedral de Ciudad Rodrigo, y de la sillería del coro de la catedral de Plasencia. En los respaldos de la sillería del coro bajo de Toledo, Rodrigo Alemán plasma, como si de una película se tratara, imágenes de la guerra de Granada. Ciudad por ciudad nos va contando la conquista de cada uno de los granos de esa granada, Málaga, Loja, Velez Málaga, Alhama, Guadix, Baza, y la propia Granada. Podemos ver a Isabel de Castilla y a Fernando de Aragón a caballo a las puertas de las ciudades, con sus altos muros y sus torres bien defendidas. Hasta ahí su trabajo oficial, la crónica de la Guerra. Pero Rodrigo Alemán nos habla también en clave cifrada en los relieves de las misericordias,es donde se siente más libre, representando animales fantásticos, imágenes como la de un mono dando de comer a un búho con una cuchara. ¿Que nos quiere decir?,¿ nos habla del dualismo del hombre, de su parte espiritual e inteligente del hombre representado por el búho, y de la parte inconsciente e inestable representada por el mono?, pero, si es así ,¿a que viene lo de ser alimentado con la cuchara?, ¿es el nexo de unión inseparable del hombre entre su yo mundano y su yo espiritual?. No lo sabemos, le podemos dar tantas interpretaciones como queramos, o como queramos imaginarnos, pero, no podemos dejar de asombrarnos ante la enorme personalidad de este hombre, del que se cuentan leyendas como la de su propia muerte, y que siendo un genio de las dimensiones de Durero, apenas sabemos nada y que, probablemente, si hubiese nacido y trabajado en Alemania, ahora lo estaríamos estudiando en todos los libros de historia.